EL COLMENEIG

Hoy en día se habla mucho del cambio climático y los efectos negativos que puede tener en el Delta del Ebro el aumento del nivel del mar. Una gestión responsable de los sedimentos del delta podría hacer aumentar el nivel de los arrozales a un ritmo superior al que provocará el cambio climático en las aguas del mar. Es por ello que os explicaremos en qué consiste el colmeteig y sus efectos positivos.

 

Un poco de historia

 

El Delta del Ebro es formado por los sedimentos que ha arrastrado el río Ebro a lo largo de los tiempos. Cuando había fuertes lluvias, al llegar el río en el delta se desbordaba, dejaba muchos de limos y arena en la superficie mejorando la fertilidad del terreno para la agricultura y hacía aumentar su altura respecto al nivel del mar.

 

Por eso las riadas aquí eran calamidades a medias, a medias porque por muy intensas que fueran, al llegar al delta y desbordarse, el agua tenía todo el lugar que necesitaba hasta llegar al mar y por lo tanto la altura que alcanzaba y su velocidad no era muy grande. Al revés de lo que ocurría en los lugares en que el río circulaba encajonado entre montañas ya veces se limitaba su anchura con obras como puentes, muros, carreteras o casas.

Si la riada no afectaba negativamente a la familia y el ganado, se podría decir que había sido un beneficio para que los limos depositados en el delta lo convertían unos años en unas tierras muy fértiles en los que se podía prácticamente cultivar de todo: trigo, cebada, hortalizas , etc. hasta que la capa salina volvía a imponer su ley inutilizando el terreno para la agricultura convencional.

Riada en riada el delta iba ganando en altura y extensión mejorando la calidad de los terrenos, especialmente los más cercanos al río, y sus habitantes aprendieron a sacar rendimiento a los elementos positivos de los desbordamientos ya conocer y administrar de manera práctica los limos que arrastraba el Ebro.

 

Las riadas artificiales y el colmeteig

 

Con la construcción de los canales, los arroceros del Delta descubrieron que podían aportar sedimentos en la tierra de una manera continua, hacer «riadas artificiales». Aunque el río no se desbordara podían transmitir a través de los canales una parte de los sedimentos que transportaba el río en las tierras.

El momento en que el Ebro arrastraba más sedimentos era con los temporales de otoño, pero esa época tenía el inconveniente de que el arroz ya estaba segado y ya no era necesario que los canales llevaran agua. Para aprovechar estos sedimentos que llevaba el río se estableció un periodo añadido de aportar agua a los arrozales que iba desde principios de octubre hasta finales de diciembre. De esta manera, con los canales, una parte importante de los sedimentos que arrastraba el río debido a los temporales de otoño se desviaba a las tierras para aumentar la altura del delta respecto al mar. Esta práctica se llamaba colmeteig.

 

El colmeteig: Una buena costumbre financiado con buena voluntad

 

En esa época, los canales todavía no eran propiedad de los arroceros, la propiedad era de la Real Compañía de canalización y Riegos del Ebro la que cobraba unos cánones a los agricultores para suministrarles agua. Estos cánones eran dos: uno era prácticamente obligatorio, siendo lo que se necesitaba para cultivar la tierra, fuera arrozal o fuera huerta, y daba derecho a recibir agua por los canales desde mediados de abril hasta finales de septiembre. El otro era el colmeteig, que iba de principios de octubre hasta finales de diciembre.

 

El pago de este segundo canon y el colmeteig era voluntario. Algunas grandes fincas que tenían arrendatarios no lo hacían porque aparte de tener que pagar el canon, tenía el inconveniente de que los sedimentos se depositaban en las entradas de los arrozales y cuando se secaban los campos al cerrar el agua, se habían de arar y cargar manualmente los Carriot (carros-volquetes) para repartir esta tierra por todo el arrozal y dejarlo nivelado. Pensamos que el hecho de tener la tierra bien nivelada era una cuestión fundamental para poder cultivar el arroz, y eso, después de un buen año de aportación de sedimentos, con los medios de la época, era costoso y caro y lo hacían todo los pequeños propietarios de tierras, mientras que los que la tenían arrendada ya se lo pensaban más. Más tarde este trabajo se comenzó a hacer con tractores y Trisella y fue más asequible.

 

Aunque el inconveniente de nivelar la tierra con medios tan rudimentarios, con el colmeteig se pudo ganar en pocos años mucho desnivel de las tierras de cultivo respecto al mar y muchos de Rieti y zonas profundas del Delta se pudieron poner en cultivo.

 

Los libros de texto catalanes a veces hablan del río Nilo y de la cultura y aprovechamiento de los egipcios de sus sedimentos, desconociendo la gran cultura de los sedimentos que hay en Cataluña y en particular en el Delta del Ebro.

 

El fin del colmeteig y el inicio del desequilibrio natural

 

Con la construcción de los grandes embalses en el río Ebro, la aportación de sedimentos en el delta bajó hasta un 95%. Actualmente, los sedimentos se quedan depositados en las cabeceras de estos grandes embalses. En el embalse de Mequinenza todo el tramo que hay entre Escatron y Mequinenza está completamente lleno de sedimentos y estos avanzan ya en dirección a Caspe. Lo mismo ocurre con el de Riba-Roja.

 

El cambio climático

 

Cuando se habla del cambio climático y de las zonas que estarán más afectadas se llama el Delta del Ebro como uno de los lugares que saldrán más perjudicados. Si esto ocurre sólo será debido, o bien a la ignorancia, o bien al desinterés de los estamentos responsables de impedirlo.

 

La función de los arrozales

 

La Comunidad Europea tiene mucho interés en que los arrozales del Delta durante el invierno sean un refugio para las aves migratorias para evitar las fatales consecuencias que puede tener para estas las desecaciones de los humedales que se han realizado por toda España pero especialmente en la costa Mediterránea, donde una buena parte de los lugares de invernada de estas aves han sido transformados en puertos deportivos, marinas o urbanizaciones.

 

Para conseguir que los arrozales cumplan esta función, la Comunidad Europea ha establecido un convenio con los arroceros del delta para que los canales estén aportando agua y mantengan los arrozales inundados hasta finales de enero. En otoño, el aporte de agua a los arrozales se cumple, con otros objetivos, pero se cumple; el problema es que los sedimentos que arrastra el río en otoño se quedan en las cabeceras de los embalses y no llegan al delta.

 

La solución es simple, buscar la manera más efectiva para que estos sedimentos circulen con el agua y cumplan su función natural que hacían antes de la construcción de los pantanos, la de regenerar el delta.

 

La importancia de preservar el delta

 

La importancia del delta no debe medirse de acuerdo con el interés económico de sus habitantes, o de la gente que tiene propiedades o intereses; su importancia se debe medir en razón a la gran importancia de su flora y fauna, una flora y fauna únicas y que tienen aquí uno de sus últimos reductos donde sobrevivir. Analizándolo desde este punto de vista, la importancia del Delta del Ebro sobrepasa las fronteras de la propia Europa.

El colmeteig podría hacer sobrevivir uno de los espacios biológicamente más importantes de Cataluña. Con una gestión responsable de los sedimentos en el delta se podría hacer aumentar el nivel de los arrozales a un ritmo superior al que provocará el cambio climático en las aguas del mar.

El Delta del Ebro es un espacio de importancia mundial y con los medios que se tienen no se puede dejar que desaparezca un lugar de estas características simplemente por no esforzarse en buscar un solución técnica a un problema que ya está medio resuelto.

TOT PARC 2015