LO XARUGAR

El xarrugar (o labrar) era la fase del cultivo del arroz que iba desde que los campos quedaban completamente secos y secos (febrero y marzo) hasta que se suelta el agua otra vez. Era el primer trabajo que se hacía en los campos para iniciar un nuevo ciclo del cultivo del arroz.

 

El trabajo del matxero

 

Esta tarea se hacía con caballos que arrastraban un utensilio llamado xaruga con el que se hacía un corte de unos 10 cm de profundidad en la tierra girándola, con lo que quedaba la parte de abajo a arriba y la parte de arriba abajo.

 

El matxero, mediante dos manecillas que tenía la xaruga, iba manteniendo la verticalidad del aparato y regulando la profundidad y anchura del bocado. Era un trabajo que requería estar toda la jornada caminado a un buen ritmo, la bestia arrastrando el aparato y el matxero manteniéndolo vertical y dirigiéndolo.

 

Gran compenetración entre el caballo y el dueño

 

Al llegar a la cabeza del campo y girar era el más complicado y requería un sincronismo importante entre el caballo y el dueño; era un momento en que había que cambiar la dirección de animal y xaruga, e iniciar el trabajo en dirección contraria encarando bien el surco que se tenía que labrar sin enredarse la bestia con los tiros (cadenas con las que arrastraba la xaruga).

 

Era una maniobra complicada porque el conductor necesitaba las dos manos para mover adecuadamente el pesado aparato para cambiarle la dirección, sin poder dirigir al caballo con las estirandes. En esta acción era palabra importante la compenetración entre el caballo y su dueño y la capacidad de uno y otro de hacer el cambio de sentido sin utilizar las estirandes, sólo con las voces de «binisí» (gira a la derecha) y «pasallà »(gira a la izquierda).

 

Las voces al caballo

 

Había equipos de matxero-caballo muy compenetrados y que sólo con las voces «lle» (arranca) «UO» (para) «binisí» (gira a la derecha) y «pasallà» (gira a la izquierda) podían hacer todas los trabajos sin necesidad de estirandes. La intensidad del giro o el arranque dependía de la potencia de voz con la que se daba la orden; un binisí dicho en voz suave, el animal respondía con una leve corrección de la dirección, si se decía con voz enérgica y de manera repetida giraba 180 grados. La intensidad y la repetición de la voz marcaba el ángulo de giro.

Una de las primeras tareas mecanizadas que se hizo en los arrozales fue el arar con tractores. Significó una gran revolución, pero también fue el comienzo del declive del trabajo de los caballos en los campos de arroz y el principio del fin de los duros, pero solidarios y románticos, trabajos tradicionales.

TOT PARC 2015