EL CARRILET DEL DELTA

La existencia del ferrocarril del Delta contribuyó a hacer desaparecer el tradicional aislamiento de las poblaciones del Delta del Ebro y permitió a la gente del Delta recibir nuevas influencias de todo tipo. No es de extrañar, por tanto, la nostalgia y sentimiento con que se recuerda en estas tierras el Carrilet.

 

El proyecto y la inauguración

 

A principios del siglo XX, las comunicaciones con el Delta del Ebro eran muy deficientes. El único sistema de transporte que existía era una línea de pequeños vapores fluviales que unía las diferentes poblaciones del delta. En 1916, un ingeniero de origen italiano, Gaudencio Zoppetti, propuso el establecimiento de un ferrocarril que comunicara Tortosa con el Delta del Ebro. La comarca demostró mucho interés por esta propuesta, y se inició el proyecto de la línea férrea. El proyecto inicial era unir directamente Tortosa con la Cava a través de la Aldea, pero finalmente se decidió seguir el curso del Ebro.

El 23 de octubre de 1924 se otorgó la concesión del ferrocarril en la sociedad Ferrocarriles Económicos, SA (FESA), comenzando las obras a finales del año 1924. Estas se realizaron muy rápidamente y en junio de 1926 ya estuvo construido el primer tramo que unía Amposta y Tortosa. Los promotores del ferrocarril, debido a razones financieras, no se atrevieron a electrificar la línea, haciéndose la tracción mediante autovías con motor de explosión. Así, los primeros años de explotación de la línea fue realizada íntegramente con automotores y locomotoras de motor de combustión interna, siendo el primer ferrocarril de España que utilizaba exclusivamente este sistema.

La inauguración del Ferrocarril tuvo lugar en Tortosa el 11 de agosto de 1926 y supuso una jornada de fiesta para todo el Delta. Entre los aplausos de la multitud llegada de todas las poblaciones, salió el primer convoy de Tortosa, haciendo la primera parada en el apeadero de Campo-Redondo y finalizando su recorrido en la estación de Amposta. El trenes iban completamente llenos de viajeros que querían probar la novedad. Muchos pasajeros no habían cogido nunca un tren y una de las anécdotas del día fue que algunas personas, al tomar el billete de tren, incluso solicitaron una escritura.

 

Los primeros años de funcionamiento

 

Tras la inauguración de este primer tramo, se reanudaron las obras para la construcción del resto de la línea férrea, que se completó el 16 de diciembre de 1927, fecha en la que el ferrocarril llegó a la estación de la Cava. Durante los primeros años, -1927, 1928 y 1929- el número de viajeros fue aumentando en gran cantidad y muchos días el servicio del tren resultaba insuficiente. Los automotores tenían poca capacidad ya que no podían arrastrar más de 3 o 4 vagones; esto provocaba que, en días de mercado, el tren fuese repleto de viajeros, y algunos se subían al techo de los vagones. Posteriormente se adquirieron automotores nuevos más grandes y potentes, así como locomotoras de vapor, con las que ya se pudieron formar convoyes de hasta 15 vagones.

Tras estos inicios eufóricos, la compañía FESA trabajó en varios proyectos de ampliación de la línea para conseguir comunicar todas las partes del Delta, pero ninguno de estos proyectos se llevó finalmente a cabo al estallar la Guerra Civil.

 

El funcionamiento durante la Guerra Civil

 

En los inicios de la Guerra Civil, la explotación del Ferrocarril pasó a manos de un comité formado por los mismos trabajadores y continuó prestando el servicio normalmente, aunque con un menor número de circulaciones diarias en cada sentido. Los bombardeos de la aviación en Tortosa y la progresiva evacuación de la ciudad, determinaron que el ferrocarril tuviera cada día menos tráfico, hasta que el 15 de abril de 1938, tres días antes de que las tropas franquistas ocuparan el margen derecho de la Ebro, se creyó prudente suspender el servicio del ferrocarril ya que la línea estaba bajo el fuego cruzado de los combates.

Con los bombardeos, Tortosa quedó muy dañada y la vía férrea desapareció prácticamente, ya que los carriles fueron utilizados en las fortificaciones. Sin embargo, una buena parte del material del Ferrocarril se pudo salvar en guardarse en la estación de la Cava.

Al terminar la guerra, se organizaron equipos formados por los antiguos ferroviarios para recuperar los carriles que estaban distribuidos a lo largo del frente, con los que se reconstruyó la línea que volvió a funcionar a finales de 1939.

 

La época dorada de la posguerra

 

Durante la posguerra, el Carrilet inició su recuperación debido a un inesperado incremento del servicio debido al racionamiento. Mucha gente se desplazaba en el delta para adquirir víveres, primordialmente arroz. Era el famoso estraperlo, gracias al cual se creó más de una fortuna. Los viajes de ida no tenían problema, al revés que los de vuelta, ya que los pasajeros debían estar al tanto de que la Guardia Civil no les confiscara los alimentos. Para evitarlo, algunos lanzaban el estraperlo antes de llegar a Amposta en algún punto previamente acordado con algún familiar o amigo.

Esto proporcionó una época de prosperidad en la comarca, convirtiendo el tráfico del estraperlo en la mejor fuente de ingresos del Carrilet. Los vagones, durante los meses de septiembre a enero, iban repletos de arroz; en otros meses eran las patatas y legumbres las que llenaban los vagones.

 

El declive

 

Varios hechos ayudaron al progresivo declive del Carrilet. Por un lado, a partir del año 1959, el transporte de mercancías en ferrocarril disminuyó notablemente por el crecimiento que experimentó el transporte por carretera. Por otra parte, en 1960, se clausuró el apeadero de Tortosa que estaba situado en un lugar muy céntrico y ocasionaba pequeñas molestias en la circulación de los automóviles. Esta relativa lejanía de la estación restó numerosos viajeros al ferrocarril. Por último, debemos destacar también la crecida del Ebro a principios del año 1961, que inundó toda la comarca así como las vías del ferrocarril y se tuvo que suspender temporalmente el servicio.

Año tras año la explotación del ferrocarril iba acumulando déficits y se agravó la situación económica cuando se suprimieron las subvenciones estatales a los ferrocarriles de vía estrecha. En 1964 el Ferrocarril pasó a manos del Estado y el 1 de diciembre de 1967, el Consejo de Ministros decidió su clausura.

 

El fin del Carrilet

 

El 31 de diciembre de 1967 fue un día muy triste para los habitantes del Delta. El tren de despedida oficial salió de la Cava, adornado con cuatro banderas españolas y el escudo de la provincia de Tarragona. Llegó al mediodía en Tortosa, donde fue recibido con los acuerdos de la Banda Municipal y por algunas personas curiosas.

Mucho más emotivo fue la despedida del último tren que salió de la Cava la tarde del 31 de diciembre. La mayor parte de la población de la Cava asistió a su despedida. Este multitudinaria despedida se repitió en todas las poblaciones que atravesó el Carrilet. Todo el mundo quiso decir adiós a lo que durante muchos años había sido su tren sin poder ocultar la emoción del momento.

El Carrilet, convenientemente modernizado, habría podido prestar aún un servicio excelente, tanto en rapidez como en comodidad y quien sabe si hoy en día se hubiera convertido en un signo identitario del Delta, un medio de transporte ideal para estas tierras con armonía con la naturaleza y un formidable reclamo turístico.

Siguiendo esta línea, la Asociación de Amigos del Ferrocarril ha iniciado recientemente un proyecto de recuperación del antiguo ferrocarril, adquiriendo una parte de su material móvil con el objetivo de recuperar el Carrilet como tren-museo turístico y recrear su trayecto en la población de Deltebre.

 

 

TOT PARC 2015