UN DÍA AL DELTA DEL EBRO

El Delta del Ebro ofrece 320 km2 de naturaleza única e incomparable. Acercarnos a este Parque Natural de tanta espectacularidad natural y humana nos proporciona agradables sensaciones y recuerdos inolvidables. Es tanta la riqueza biológica y tan importante la transformación agrícola de una parte de su superficie, que su visita nos dejará clara constancia de un aspecto: su fuerte personalidad e identidad. Nos veremos inmersos en el fuerte contraste de imágenes y colores que ofrecen a nuestros ojos los arrozales, las lagunas, los saladares, las inmensas playas arenosas ... en medio el río Ebro y al fondo, siempre el mar Mediterráneo.

 

El hombre y la naturaleza

 

El Delta se caracteriza por dos rasgos característicos. Primero, una continua disputa entre el mar y el río para dominar un espacio. En un equilibrio precario, los sedimentos del Ebro ganan terreno al mar o el mar empuja hacia el interior toman espacio en el Delta. Y en segundo lugar, este parque natural conjuga a la vez una zona de gran valor ecológico y una zona donde los humanos sacan provecho agrícola, un equilibrio que ha conseguido sobrevivir al paso del tiempo.

Posiblemente este estilo de vida tan ligado a la naturaleza, ha formado el carácter de los habitantes del Delta. Visitar esta zona nos dará fe de la alegría y extroversión de su gente.

 

Qué visitar

 

El Parque Natural nos ofrece un amplio abanico de posibilidades para disfrutar del paisaje y pasar uno o varios días inolvidables. Circular en coche será toda una aventura, ya que las carreteras y caminos parecen y no hay muchas indicaciones. Pero este hecho forma parte también de su encanto natural, que nos hará olvidar el ajetreo de la vida en las ciudades.

 

A continuación os tiramos diferentes propuestas para que elija la que más le guste:

- Coger un barco y navegar por el río Ebro hasta su desembocadura. En el embarcadero de la isla de Buda, cerca de la urbanización de Riumar, a 9 km del pueblo de Deltebre, tenemos una amplia y asequible oferta. Aproximadamente en una hora de trayecto disfrutaremos de un espectáculo único: el paisaje del río, los pájaros y al llegar al mar, notaremos el contraste de las olas en el movimiento del barco.

 

Visitar la Punta del Fangar. Saliendo desde la Ampolla o Deltebre iremos en dirección a la Playa de la Marquesa. Desde este punto podemos ir a pie hasta la Punta del Fangar. Es un camino donde podremos admirar las dunas naturales de arena blanca, su vegetación y en días de mucho sol, los espejismos. Al fondo, de referencia, el faro del Fangar.

 

- Conocer las lagunas deltaicas: Al margen izquierda del río podremos descubrir la laguna de las Ollas, el Canal Viejo y el Garxal, mientras que el margen derecho nos sorprenderán la Encanyissada, la Cerrada, la Alfacada y la Platjola.

 

Descubrir la bahía de los Alfacs, avanzando por el camino de arena trazado a lo largo de toda la barra del Trabucador hasta llegar a la Punta de la Banya. Se trata de un decorado muy especial, con el Mediterráneo y una larga y estrecha playa a nuestro flanco izquierdo, y la bahía de los Alfacs, bien cercana por la derecha. Al final, un mirador, el punto más lejano de libre acceso que, gracias a la altitud ganada, es un buen observatorio de todo este entorno tan peculiar.

 

- Finalmente será necesario que visite las poblaciones que conforman el Delta del Ebro: La Botella, con su tradición pesquera; Amposta, con su emblemático puente colgante sobre el Ebro; San Carlos de la Rápita, con el encanto de un pueblo marinero; La Aldea, con sus preciosas torres; Camarles, el balcón del Delta; Deltebre y Sant Jaume d'Enveja, situadas en el corazón del Delta del Ebro; y finalmente los núcleos de Poblenou y los Muntells, la esencia del Delta.

 

TOT PARC 2015